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Valencia en Fallas

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Cuando era pequeña y veía las Fallas por la tele, me quedaba alucinada con lo bonitas que eran y pensaba que algún día iría verlas en persona. Este fin de semana pasado por fin he podido hacer realidad mi ilusión y vivir la fiesta de las Fallas con amigos blogueros. Han sido dos días superintensos y fiesteros, y hemos tenido la gran suerte de tener una cicerone de lujo: Helena de Mi maleta y yo, valenciana de pro y que además pertenece a una agrupación fallera. Mejor, imposible.

Desayunar buñuelos con chocolate

Empezamos el día desayunando unos buñuelos con chocolate, que es uno de los productos más típicos durante las Fallas. Cuando Helena me lo comentó, no lo acababa de ver, porque pensaba que serían como los buñuelos de Cuaresma que se comen en Cataluña (algunos rellenos de crema o nata), pero no. Los buñuelos valencianos están muy buenos, pero son aún mejores si se mojan en chocolate caliente. Los buñuelos que se comen en Valencia están hechos con calabaza y, a pesar de ser un producto frito, son muy ligeros y suaves. Cuando los pruebas, ya no puedes dejar de comerlos.

Visitar las 11 fallas de la categoría especial

Las Fallas de la categoría especial son las más espectaculares y las que cuentan con mayor presupuesto. Hay once repartidas por la ciudad, aunque la gran mayoría están por el centro. En un día es muy difícil verlas todas debido a las distancias que hay que recorrer, así que lo mejor es centrarse en una zona en concreto. Las fallas principales se pueden ver más de cerca pagando una entrada, que está en torno a los 2€. De todas formas, y como es lógico, no es estrictamente necesario pagar para verlas.

Además, no solamente hay estas once fallas. En Valencia hay plantadas unas 400 fallas de diferentes categorías y presupuestos, dispersas por toda la ciudad. Es muy interesante ir paseando por el centro e ir descubriéndolas por azar. No deja de sorprender que en cualquier esquina o cruce de calles, por muy estrecho que sea, te puedes encontrar una falla plantada a la que, tarde o temprano, se le acaba prendiendo fuego.

Tomar una horchata con fartons en el mercado central

Marzo no es la mejor temporada para beber horchata, pero aun así no quise dejar pasar la oportunidad de probar la auténtica horchata valenciana. Y fue en el mercado central donde encontré la horchatería Alboraya. Por 1,50€ te puedes tomar un vaso pequeño de la que dicen que es la mejor horchata del mundo mundial. Para acompañarla, se puede mojar un fartó, un bizcocho en forma de cilindro estrecho, que cuesta 0,30€. La horchata estaba muy buena, y el fartó le daba otra dimensión de sabor.

También os recomiendo que deis una vuelta por el mercado, que es de estilo modernista y fue construido en 1914. Hace unos años fue totalmente restaurado y actualmente luce pero que muy bien. La estructura del techo es impresionante, al igual que la cúpula que lo corona.

Hacer una visita guiada por el centro histórico

Cuando se visita Valencia por primera vez, como en nuestro caso, se corre el riesgo de fijarse solo en las fallas y olvidarse de la ciudad. Por eso, para conocer la ciudad un poco más a fondo, decidimos hacer una visita guiada por el centro. La reservamos a través de la web de Turismo de Valencia, pero también se puede reservar desde la oficina de turismo de la ciudad. Empezó a las cinco de la tarde y durante más de dos horas y media, Jordi Linares, nuestro guía, nos fue explicando la historia de la ciudad y muchas curiosidades interesantes de Valencia. Valió mucho la pena, especialmente porque nuestro guía la hizo muy amena y entretenida.

Sentir cómo tiembla el suelo en una mascletà

Valencia en Fallas también es sinónimo de pólvora. Cada agrupación fallera tiene su mascletà, pero la más importante y espectacular, y la que congrega a más gente es la de la plaza del Ayuntamiento. Esta mascletà se hace todos los días a las dos del mediodía durante el periodo que duran las fiestas. Los fines de semana es recomendable estar allí por lo menos 45 minutos antes para poder tener un buen sitio y luego armarse de paciencia para salir de la plaza cuando termina. En esta mascletà se usan 180 kilos de pólvora que provocan un estruendo terrible, una humareda inmensa y la emoción de todos los asistentes durante el ruido ensordecedor. No somos muy fans de los petardos, así que no nos acercamos mucho a las vallas, pero reconozco que me emocioné cuando acabó la traca final y todo el mundo empezó a aplaudir. Hay que vivir esta mascletà por lo menos una vez en la vida.

Video: Valencia en Fallas (Febrero 2020).

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