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Qué hacer en Atenas en dos días

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Durante nuestro viaje a Grecia de dos semanas dedicamos dos días a visitar la capital del país. Atenas es una ciudad que no tiene muy buena fama, pero que a nosotros nos gustó. Dos días son un poco justos para descubrir todo lo que la ciudad ofrece. Sin embargo, si solo disponéis de ese tiempo os traemos cuatro itinerarios por Atenas con qué hacer y ver en Atenas en dos días y descubrir esta fascinante ciudad.

Itinerario 1 por Atenas (tarde): del Arco de Adriano al atardecer en Lycabettus

Empezamos en el Arco de Adriano. Los restos de este arco en honor al emperador Adriano marcaban el lugar donde terminaba la antigua Atenas y empezaba el nuevo barrio creado por el mismo emperador romano. El estilo de este arco es algo inusual, ya que une los elementos de la arquitectura griega y la romana para reflejar esta unión de dos culturas. Hoy en día, parece que alguien se lo haya olvidado ante el paso de cebra que atraviesa una calle con mucho tráfico, en la explanada donde se alzan los restos del templo de Zeus Olímpico.

El Olimpeion

El templo de Zeus Olímpico se empezó a construir en el s. VI a.C. pero se dejó incompleto durante siglos hasta que el emperador Adriano (sí, otra vez él) lo terminó en el siglo II. No es de extrañar que se tardara tanto en construir, ya que fue el templo más grande del mundo griego y romano. Una exageración, según algunos. Hoy en día solo quedan algunas columnas corintias en pie y otras derribadas, pero sus 17 metros de altura dejan claro que debió ser un templo muy majestuoso en su tiempo.

Aquí podemos comprar la entrada que nos dará derecho a visitar la Acrópolis, el ágora, el teatro de Dionisos, el ágora romano, la biblioteca de Adriano y el Kerameikos (vale 12€ y es válida durante 4 días). Comprar aquí la entrada tiene el valor añadido que al día siguiente os ahorraréis las colas en la entrada de la Acrópolis.

Después de la visita seguiremos la ruta paseando por el Jardín Nacionales hasta la plaza Sintagma. A cada hora en punto y durante las 24 horas tiene lugar el famoso cambio de la guardia. El aguante y la precisión de los guardias es admirable, sobre todo con el calor de agosto.

Seguidamente subiremos hasta la iglesia de Ayios Georgios en lo alto del monte Licabeto (Lycabettus). Podéis subir a pie como nosotros, aunque acabamos medio muertos, o tomar el funicular. La estación está entre las calles Aristippou y Ploutarchou y cuesta 5€ por trayecto o 7,5€ ida y vuelta. Allí disfrutaréis de una puesta de sol increíble sobre la ciudad de Atenas.

De vuelta cenaremos en el barrio de Plaka, en el restaurante Makalo (calle Nikis 23). Es un pequeño restaurante moderno recomendado por autóctonos con una carta de cocina griega actual. Por ejemplo, el cuscús con manzana verde estaba muy rico (7,20€).

Itinerario 2 por Atenas (mañana): Grecia antigua

Empezamos a las 8 am visitando la Acrópolis (12€, abre a las 8 y cierra 40 minutos antes de las 20:00). Se puede entrar por la entrada del teatro que está cerca de la estación de metro del mismo nombre. Si ya tenemos las entradas nos evitaremos la cola. Visitaremos el teatro de Dionisios y el odeón de Herodes Ático, aunque no nos entretendremos mucho para así ser de los primeros en llegar ante el Partenón. A las 9 de la mañana empieza la invasión de los grupos y a las diez ya hay mucha gente. Seguidamente dejaremos el Partenón para ir al ágora, luego al ágora romano y a la biblioteca de Adriano.

La Acrópolis de Atenas

La Acrópolis de Atenas es uno de los motivos principales para visitar la capital de Grecia, porque es el símbolo de Grecia en general y de toda la civilización griega clásica. Fue en el siglo V a.C. cuando Atenas alcanzó su gran edad de oro y eso permitió a Pericles, líder del partido demócrata, embellecer el santuario a Atenea, la diosa protectora de la ciudad, situado en lo alto de la Acrópolis. Para hacerlo, encargó la construcción de varios edificios sagrados a los mejores arquitectos y escultores del momento.

La entrada monumental que recibe al visitante al subir la escalinata son los Propileos, obra de Mnesicles, con sus columnas dóricas que dan paso a la explanada de la Acrópolis. Impresiona de verdad y todo el mundo se queda embobado mirando hacia arriba. Pero para disfrutarlo de veras hay que llegar a las ocho, justo cuando abren, porque a partir de las nueve las escaleras de la entrada ya se abarrotan de grupos de turistas y pierde mucho encanto.

Una vez traspasado este telón de mármol, se revelan los edificios de la cima. Fue el gran Fidias quien dirigió las obras del nuevo templo de Atenea, con la ayuda de los arquitectos Ictino y Calícrates. Este templo es el Partenón, el edificio de estilo dórico y jónico que domina la cima de la Acrópolis desde hace dos mil tres cientos años y que albergaba una enorme estatua de la diosa. Es una obra maestra de la arquitectura clásica.

A su alrededor aún pueden verse los restos de otros edificios importantes como el Erecteion. Este edificio de estilo jónico era en realidad la zona más sagrada de la Acrópolis, ya que allí se rendía culto a antiguos reyes y héroes de Atenas, además de a la protectora de la ciudad, a Hefesto y a Poseidón. Aquí puede verse a las Cariátides, las columnas con forma de mujeres, aunque las auténticas están en el Museo de la Acrópolis y en el British Museum de Londres.

Está prohibido entrar en cualquiera de los dos edificios, pero da igual, contemplar su majestuosidad sentado en una roca cercana o pasear a su alrededor para verlos desde varios ángulos es suficiente para disfrutarlos. A algunos les decepcionará encontrar partes del Partenón cubiertas por andamios del equipo de restauración arqueológica, pero a mí me parece bien que lo cuiden como es debido.

Además de todo lo dicho, también hay que dedicar un tiempo a observar el teatro de Dionisos, uno de los mayores teatros de la Antigüedad, y el Odeón de Herodes Ático, edificado siglos más tarde durante la dominación romana y donde se hacían conciertos de música. Están en la ladera norte de la Acrópolis para así aprovechar la pendiente.

El recinto incluye paneles informativos y leerlos es la opción barata y alternativa a contratar una visita guiada. Sin embargo, contratar un guía profesional siempre será mucho más ameno y educativo. Yo esperaba encontrar alguno disponible en la entrada, pero no vimos a ninguno y nos quedamos sin por falta de previsión.

El ágora de Atenas

Al lado del recinto arqueológico de la Acrópolis se extienden los restos del ágora: el centro político y comercial de la antigua Atenas. Aquí se creaban y se votaban las leyes, y se celebraban juicios. Todavía pueden verse algunos restos de los tribunales y del Bouleterion, donse se reunía el senado. Este lugar vio nacer la democracia y por aquí pasearon filósofos como Sócrates o Platón. Además, aquí también se vendía comida y productos de los artesanos. Por eso se alza allí el Hefestión, un templo dedicado a los dioses de la metalurgia y la cerámica, que se conserva muy bien pese a su milenaria edad. El otro edificio que se mantiene en pie es la estoa de Átalo, restaurada en 1956 y que alberga el Museo del Ágora. Aquí pueden verse vasijas y esculturas encontradas en el ágora, pero también es muy interesante fijarse en las maquetas que reconstruyen el lugar en distintos periodos de su historia antigua. También es un lugar perfecto para descansar un poco después de todo el paseo.

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