Asia

Japón en abril: alquilar un kimono en Kyoto

Pin
Send
Share
Send


El año pasado, antes de iniciar el Kumano Kodo, pasé una mañana en Kyoto. Durante la visita por Higashiyama y Gion una cosa me llamó la atención: la cantidad de gente que visitaba Kyoto en kimono. Y pensé: la próxima vez que viaje a Japón yo también alquilaré un kimono. Dicho y hecho, en este relato os explico mi experiencia en alquilar un kimono en Kyoto.

Esa mañana me levanté pronto para dar un paseo antes de desayunar por Gion, ya que las nueve de la mañana teníamos hora para alquilar el kimono. En varias ocasiones he llevado yukata (kimono de verano), pero como vestir un kimono propiamente dicho es bastante complicado, nunca lo había hecho. Y sinceramente era algo que me hacía muchísima ilusión.

En Kyoto hay decenas de locales especializados en el alquiler de kimono y yukata. En algunos no es necesario hacer reserva previa, pero como la época del hanami era temporada altísima, decidí reservarlo antes incluso de viajar a Japón. Después de consultar varias empresas por internet me decanté por alquilarlo en Rental Kimono Okamoto en la sucursal que tienen en el barrio de Gion. Al ser temporada alta se tenía que reservar el set completo de Full Scale Attire Plan que incluye el kimono completo, los tabi (calcetines) y un bolso. Este plan cuesta 5000 yenes (más impuestos) y ya puestos, añadí que me peinaran por 500 yenes más.

Llegamos la tienda quince minutos antes de la hora de apertura y ya había un poco de cola. A las nueve en punto abrió y se desató la locura. Unas veinte chicas, la mayoría chinas, entraron como si no hubiera un mañana a la caza del kimono más bonito. En la tienda había dependientas que te ayudaban a elegir el kimono y los complementos según tus gustos. Una vez eliges todo, te acompañan a una sala de espera hasta que te llaman para entrar a vestirte.

El kimono es el traje tradicional japonés. Hasta principios del siglo XX todos los japoneses vestían con él. A partir de la restauración Meiji y la apertura del país a Occidente, la vestimenta habitual en Japón se occidentalizó. La dificultad de vestir un kimono, especialmente anudarse el obi (cinturón), sumado a lo cara que es esta prenda, hizo que el uso del kimono fuera decayendo en el día a día y se limitara su uso en reuniones sociales y ceremonias. Es por eso que últimamente están apareciendo iniciativas para promover el uso del kimono: ya sea creando nuevos diseños más sencillos de llevar o promoviendo el alquiler del kimono en zonas turísticas, como el Kyoto Kimono Passport, un pase que ofrece descuentos en las atracciones turísticas de Kyoto a todo el que se presente vestido con kimono. Lo podéis descargar aquí.

Seguimos con la experiencia kimono: cuando hubo sitio disponible pasé al vestidor. Allí había seis dependientas vistiendo los kimonos con una maestría y una velocidad increíbles. Primero me puse los tabi (calcetines blancos) y seguidamente me pusieron una enagua de manga larga de algodón blanco, que es una pieza para mantener la higiene del kimono y del que lo lleva. La siguiente capa que me pusieron fue el nagajuban.

Pin
Send
Share
Send