África

Nadar en la Devil's Pool de las cataratas Victoria

Pin
Send
Share
Send


He aquí un nuevo episodio del viaje a Botsuana. Esta vez cruzamos la frontera para viajar hasta Zambia y sumergirnos, literalmente, en las cataratas Victoria.

A las siete de la mañana ya era completamente de día y el sol brillaba con fuerza. Tras desayunar fuimos a la recepción donde nos estaba esperando nuestro transporte para llevarnos a Zambia. Lo más económico hubiera sido ir por libre: tomar un taxi hasta el punto fronterizo, cruzar con el ferry y, una vez en Zambia, negociar con un taxista para que nos llevara hasta el hotel, pero eso no era lo más fácil. Queríamos estar a las 10.30 en el Tongabezi Lodge (ya veréis luego por qué) y si íbamos por nuestra cuenta no teníamos muchas garantías de llegar a esa hora. Así que optamos por la opción más fácil pero más cara: contratar el servicio de traslado con el hotel.

Primero, el chófer fue a buscar otra pareja de viajeros en otro hotel de la zona y luego ya nos pusimos rumbo a la frontera. El puesto fronterizo de Kazungula está a poco más de diez kilómetros de Kasane, y un par de kilómetros antes de llegar a la frontera ya había una larga cola de camiones esperanzo cruzar con el ferry. Descubrimos que algunos llevaban allí esperando una semana (!). El conductor se cercioró de que pasáramos todos los trámites de salida de Botsuana y, cuando obtuvimos el sello, nos dirigimos al río. En lugar de usar el destartalado y lento ferry como todo el mundo, cruzamos la frontera con una lancha motora privada.

Ferry que cruza la frontera entre Botsuana y Zambia

En tres minutos ya estábamos en la orilla zambiana del río y, además de varios vendedores ambulantes, nos dio la bienvenida el conductor que nos iba a llevar hasta el hotel. Primero, este dicharachero señor zambiano se encargó de acompañarnos en los trámites de inmigración y luego nos llevó al hotel. Al entrar en el país, nos preguntó si teníamos previsto cruzar a Zimbabue y luego volver a entrar a Zambia, ya que, en ese caso, necesitábamos un visado de multientrada. El visado de una sola entrada cuesta 50$, el de doble entrada 80$ y el de tránsito (si no se pasa la noche en el país) 20$. Sin embargo, nuestro chófer nos aconsejó usar el de una sola entrada y, si luego queríamos ir a Zimbabue, en el momento de cruzar la frontera podíamos pedir si nos podían dar el de tránsito al volver y así ahorrarnos 10$. No teníamos pensado ir a Zimbabue, pero nos apuntamos la información igualmente para compartirla por aquí.

En el Tongabezi Lodge tomando un refresco de bienvenida

Después de los trámites de entrada en Zambia, nos montamos en la furgoneta que nos llevaría hasta nuestro hotel. Desde la frontera hasta las cataratas Victoria hay una hora y media, pero treinta minutos antes, junto al río Zambeze, estaba nuestro hotel, el Tongabezi Lodge (podéis leer la crítica que escribimos del hotel para saber más cosas).

Hacia nuestra habitación con Isaac

Al llegar, nos acompañaron hasta el restaurante, donde nos dieron una bebida de bienvenida y esperamos tranquilamente a que llegara Isaac, que, atención, atención: iba a ser nuestro mayordomo privado. Bueno, en realidad solo nos llevó hasta la habitación y nos explicó el funcionamiento del hotel. Al estar en un entorno natural y en un parque nacional, por la noche teníamos que avisarlo cada vez que quisiéramos movernos por el hotel, por si había algún animal salvaje en nuestro camino. No es que estuviera todo el día vestido de frac en la habitación, quitando el polvo de la cubertería o algo así. Simplemente era la persona a la que teníamos que llamar para cualquier asunto relacionado con el hotel, como si fuera el servicio de habitaciones.

Placa conmemorativa en la isla Livingstone

Descargamos el equipaje, Isaac nos explicó todos los pormenores de la habitación y luego volvimos a la zona común. Allí nos vino a buscar la planificadora de actividades para hablar y decidir qué íbamos a hacer durante nuestra estancia en el hotel. El hotel tiene decenas de actividades incluidas en el precio, y en nuestra corta estancia decidimos hacer el crucero por el río Zambeze durante el atardecer y la cena con velas en el río esa misma noche. Por otro lado, habíamos reservado con anterioridad una comida en la isla Livingstone al mediodía de ese mismo día. Había que aprovechar a tope.

Pin
Send
Share
Send