África

Excursión a las pirámides de Gizé y visita a El Cairo islámico

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Martes 6 de octubre de 2009, fiesta nacional en Egipto y sorprendentemente las calles estaban vacías. Después de tres días en El Cairo, verlo sin tráfico fue un poco extraño. Como de costumbre, preguntamos en el hotel cuanto nos costaría un taxi hasta las pirámides y nos dijeron que al no haber tráfico nos costaría unas 20 L.E. Al bajar a la calle se nos acercó un taxista y, al final, después de regatear lo conseguimos por 25 L.E. Abdul, nuestro taxista, era todo un comercial. Él era más que un taxista, también era un guía sín título. No solo te llevaba a los sitios sino que además normalmente intentaba que le contrataran por días y llevaba a la gente a visitar todo El Cairo y alrededores. Nos enseñó una agenda donde tenía escrito todos los comentarios de sus clientes anteriores y por lo general todo el mundo estaba muy contento. Eso sí, como no era el típico taxista, tampoco hizo lo que le pedimos que fue que nos llevara a las pirámides. En lugar de eso nos llevó directamente a uno de los establos que hay en la periferia de las pirámides que sería de su primo o amigo y por tanto se llevaba una comisión. Eso sí, antes paró a comprarnos unos falafeles en un puesto callejero sin ningún tipo de garantía sanitaria y además nos los trajo en una papelina que era una fotocopia reutilizada con anotaciones con lápiz. Pero como es de bien nacido ser agradecido nos los comimos y, mira por donde, estaban súper buenos.

Nuestro taxista comprándonos los falafeles.

Volviendo al tema del establo, una de las actividades que se pueden hacer en el recinto de las pirámides es visitarlas encima de un camello o un caballo. Esto es algo súper turístico, pero normalmente las guías te recomiendan que no lo descartes ya que el recinto es tan grande que realmente es una forma muy cómoda de visitarlas. Todos los sitios turísticos tienen sus trucos para venderte un servicio. Por lo general en los establos antes de hablar de dinero (eso siempre se hace al final) te hacen elegir si quieres un caballo o un camello, te dicen que te montes, que lo pruebes, te dan un pequeño paseo y encima del animal (no te dejan bajar para que no te escapes) te pones a negociar el precio. Vale, ellos tienen sus trucos, pero yo tengo los míos. Así que puse mi cara de «qué horror, no me gustan los animales, me dan miedo» (mentira podrida) y la cara de «si yo le pedí al taxista que me llevara a la entrada de las pirámides, yo no quería venir aquí» y nos pusimos a negociar.

Atasco de camellos para entrar al recinto.

Y los policías poniendo «orden» al otro lado de la barrera.

Al final, después de negociar mucho conseguimos el paseo de dos horas y media en camello, con una panorámica de las pirámides y después acercarnos a visitar las pirámides y la esfinge por 250 L.E./persona, entradas al recinto incluidas. En la Lonely Planet dice que normalmente un paseo de 2,30 h está reglado por el gobierno y no se tiene que pagar más de 120 L.E., pero esto no se sigue y acabas pagando mucho más, aunque luego hablando con gente nos dijeron que el precio conseguido estaba muy bien.Una vez acordado el precio nos fuimos a la entrada por donde los caballos y los camellos entraban. En aquel momento había un problema con la policía porque se ve que habían propietarios de camellos que querían entrar con clientes pero no tenían el carnet de guía o permisos y la policía no les dejaba entrar (esto lo miran mucho en Egipto). El problema es que se montó un atasco de camellos, caballos, guías y guiris en la puerta del copón. A nosotros nos hicieron bajar del camello y pasamos a pie la barrera para estar fuera del follón mientras el guía intentaba hacer pasar los camellos. En eso que salió un policía y se quitó la camisa quedándose en camiseta «imperio» y fue a repartir mamporros a los que obstaculizaban el paso. Y pilló a uno y le dio unos cuantos empujones y se lo llevó al cuartelillo. Y yo pensando: «No os peguéis, que no pasa nada, si no es pa tanto». Fue un poco violento. Mientras esperábamos, conocimos a un estadounidense bastante esperpéntico que no paraba de decir: «They have shaken us down!!!» (nos han timado). Él había pagado 200 L.E. por un paseo más corto que el nuestro y -mal hecho- había pagado por adelantado. Al final todo se aclaró y los pocos turistas que habíamos contratado un animal (como mucho 10) pudimos disfrutar de nuestra excursión.

¡JAAARRRRRGA! Camino a las pirámides

Nosotros llevábamos dos guías, uno a caballo que parecía un jefecillo y otro que iba andando llevando los camellos. Násser era muy de la coña y estaba todo el rato haciendo comentarios del palo «bienvenidos a Alaska» o «después de esto caminaréis como egipcios».Realmente recomiendo a todo el mundo que viaje por libre que visite las pirámides en camello. Aparte del componente Lawrence de Arabía, vale la pena porque entras por la entrada opuesta a los autocares y te da la posibilidad de disfrutar del desierto y de las pirámides con calma y sin aglomeraciones, al menos la panorámica. Después de ir con el camello y ver la panorámica, nos acercamos a ver la primera pirámide, la de Micerinos, que es la más pequeña con 62 metros de altura. Bajamos para dar una vuelta por allí y luego nos volvimos a subir en los camellos para ir a la pirámide de Kefrén de 136 metros de altura, que ese día se podía visitar (comprando una entrada aparte), pero como había un gentío increíble, pasamos de hacerlo. Después de las fotos de rigor, fuimos en camello a la pirámide de Keops, impresionante con sus 137 metros de altura (originariamente media 146 m). Para entrar en esta pirámide también hay que pagar una entrada aparte, pero lo mismo que la anterior, había tanta gente dentro que no lo hicimos.

Tomando un descanso delante de la pirámide de Micerinos.

Es increíble que hace casi 4.000 años alguien pudiera construir las pirámides, que tienen los lados perfectamente orientados a los cuatro puntos cardinales. Eso ha hecho que todo tipo de especulaciones hayan salido a la luz en las últimas décadas. Ni extraterrestes, ni esclavos. Las pirámides fueron construidas por mano de obra especializada que ofrecía sus servicios no al faraón, sino a dios. En el antiguo Egipto los faraones estaban considerados como dioses y hacer un tributo a este era una manera de ganarse los favores de los dioses. Igualmente siguen habiendo incógnitas sobre muchos aspectos del Antiguo Egipto, pero yo que soy un poco Scully pienso que es más probable la idea de una civilización tan desarrollada que podía hacer construcciones asombrosas, que pensar que alguien vino del espacio exterior o que habitantes de la Atlántida fueron allí. ¿Y por qué no los egipcios? Alguien tenía que ser el primero y ellos lo fueron.

Volviendo a las piramides, en la de Keops fue donde nos encontramos con todas las masas, vendedores ambulantes y camelleros ofreciendo sus servicios. Después de ver la impresionante mole de piedra de la pirámide fuimos andando a ver la esfinge y fue un poco agobiante por la gente que había allí. La esfinge está un poco hecha polvo porque fue construida con un tipo de piedra que no esta resistiendo tan bien el paso del tiempo y una parte esta reconstruida.

La esfinge

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