África

Crucero por el Nilo: excursión a la orilla occidental de Luxor y… ¡zarpamos!

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¡Debería estar prohibido despertarse tan pronto! A las 5:30 am nos llamaron al camarote para despertarnos. La agenda del día era muy completita y teníamos que levantarnos pronto para aprovechar la última mañana en Luxor. En la mesa, todos medio zombis todavía, desayunamos y, a la hora convenida, fuimos al autocar. Primera parada: los colosos de Memnon. Los colosos son dos estatuas de 18 metros de altura que hay a la entrada del templo de Amenhotep III, el mayor construido en Egipto. De aquel templo solo quedan estas estatuas, así que la visita básicamente consiste en bajar, hacer unas fotos y volver a subir al autocar.

Los majestuosos colosos de Memnon dan la bienvenida al visitante en la orilla occidental.

Segunda visita: el templo de Medina Habu o templo funerario de Ramsés III. El templo fue uno de los primeros asociados con el dios Amón y aunque es muy completo, por suerte no estaba tan lleno como el de Karnak, así que la visita no se hizo tan agobiante. Lo mejor del templo son los bajorrelieves con escenas de guerras, que no había visto hasta el momento. Después de la explicación y los 15 minutos para hacer fotos, volvimos al autocar.

Escriba: A ver, ¿cuántos prisioneros de guerra hemos hecho en esta campaña?
Soldado: Un momentico, que cuento las manos.

Columnas del templo de Medinat Habu

Tercera visita: el Valle de los artesanos. Al igual que las tumbas de los nobles, las de los artesanos también son muy interesantes. En principio, en la orilla occidental no podía vivir nadie, ya que era un lugar destinado al descanso de los faraones un vez muertos, pero claro, alguien tenía que hacer las tumbas, así que todos los artesanos vivían en la orilla occidental para facilitarles el trabajo. Y por supuesto, ellos también se hicieron unas tumbas que no estaban nada mal. Nosotros visitamos las de Anherkha y Sennutem. En las tumbas no se podían hacer fotos, pero de verdad.

Bajorrelieves del templo funerario de Ramsés III

Antes de ir a la cuarta visita que había en el plan del día, pasó lo inevitable. Nos llevaron a una tienda de alabastro. La excusa era enseñarnos cómo se trabajaba el alabastro en la antigüedad y allí esperándonos en la puerta había unos señores que según nos dijeron estaban haciendo a mano las vasijas que se vendían en la tienda. Después de la demostración, nos invitaron a entrar en la tienda y allí los ávidos vendedores intentaron hacer su trabajo y tuvieron mucho éxito con mis compañeros de excursión. Yo, por mera casualidad, pregunté el precio de una vasija y me pidieron 350 L.E. (42 euros). Cuando le dije que no, me preguntó que cuánto le ofrecía y al decirle que 30 L.E. (3,60 euros), la negociación cesó bruscamente. Curiosamente, mucho más adelante, en El Cairo, en la tienda de Jordi (tienda con los precios fijos en Khan el Khalili) las vasijas valían 30 L.E. Los guías te cuentan que allí lo que tienen no es de buena calidad, pero ¿cómo saber quién te dice la verdad? ¿El que te lo intenta vender a precio fijo o el guía que se lleva comisión? Al subirnos al autocar los figurantes dejaron de trabajar y en cuanto se acercó otro autocar de turistas se pusieron manos a la obra.

Artesanos haciendo una demostración de cómo se trabajaba el alabastro en la antiguedad.

Cuarta visita: panorámica del templo de Hatshepsut o también conocido como Deir al-Bahri. Este templo sólo lo vimos por fuera porque según nos dijeron, por dentro queda poca cosa para ver y se ve que muchos turistas se habían quejado de tener que caminar mucho para luego no ver mucha cosa y ahora sólo se visita por fuera. La arquitectura no deja de ser espectacular y por la forma parece mentira que tenga 3.500 años.

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