África

Excursión a Petra desde Egipto (parte I)

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Ese día nos levantamos muy pronto porque teníamos por delante una jornada muy larga. Íbamos a Petra (Jordania) cruzando por carretera tres fronteras: Egipto, Israel y Jordania. No sabíamos cómo iba ir la cosa y, aunque teníamos el visado multientrada, al menos yo seguía con la duda de si realmente nos serviría de algo. El taxista no vino a la hora indicada, supuestamente por problemas con su coche y rápidamente el hotel mandó llamar a uno nuevo. Con eso salimos 45 minutos más tarde de lo previsto. Queríamos llegar pronto a las fronteras para evitarnos colas. De Tarabeen a Taba hay una hora por una carretera en la que ves como el tiempo se detuvo en la zona después del atentado en el hotel Hilton Taba del 2004. Hoteles y apartamentos a medio construir y gente que por culpa de los extremos se quedó sin medio de vida.

Entramos en Jordania

Al llegar a la frontera de Egipto nos dicen que tenemos que comprar un sello que vale 2 libras (0,24 euros) para salir del país. Compramos los sellos y nos vamos a la ventana de salidas. Allí tenemos que rellenar un formulario y lo entregamos junto con el pasaporte. En la ventanilla leo un cartel que dice que los turistas que tengan planeado volver al país lo tienen que avisar (imagino que para que les den el visado multientrada, aunque leí en Internet que el que te dan allí no es del todo válido). Nosotros avisamos al oficial de que ya teníamos el visado de reentrada, se lo miró y nos puso el sello de salida.

Mapa del recinto de Petra. ©Viajes National Geographic #115

Salimos a una carretera que nos llevaba directamente hacia la frontera con Israel, que está a unos 50 metros andando, y antes de salir de Egipto otro oficial nos pide el pasaporte. Se lo miró y nos preguntó algo que no entendí, entonces se puso a hablar por el walkie-talkie, nos escribió una cosa en el pasaporte y nos lo devolvió.

Al llegar a Israel, una chica policía nos preguntó en perfecto inglés si había habido algún problema en Egipto con el pasaporte a lo que le contesté que no tenía ni idea. Nos miró el pasaporte y nos indicó que pasáramos a la oficina. Allí te miran el pasaporte, otra vez, y te preguntan por qué quieres entrar en Israel, si te vas a quedar, si es la primera vez, etc. Contestas tranquilamente, te ponen el sello de entrada al país y te dan un papel azul que hay que presentar a la salida del país. En la frontera de Israel los controles son más exhaustivos que en la de Egipto. Cuando finalmente salimos y entramos en Israel me miré el pasaporte para ver qué problema había habido y me fijé en que en el sello de salida de Egipto no habían cambiado la fecha y ponía la del día anterior. Si es que…

Israel es como entrar en otro mundo. Justo al salir de la frontera había taxis esperando, se nos acercó una taxista y nos ofreció llevarnos. Le dijimos que no teníamos shekels y que teníamos que cambiar, pero ella nos dijo que nos llevaba a una oficina de cambio o que le podíamos pagar 20 dólares por la carrera. El precio me pareció caro, pero como en Israel los taxis llevan taxímetro, pensé que tenerla esperando nos iba a salir más caro, así que aceptamos. Nos llevó hasta la frontera mientras nos hacía un comentario turístico de los apenas seis kilómetros que separan Egipto de Jordania: el acuario, el centro comercial, el IMAX, hoteles de lujo, etc… Es como estar en EE.UU., lo que fue todo un impacto para nosotros. Nos adentramos en el Siq.

Al llegar a la frontera de Israel con Jordania nos dijeron que cambiáramos dinero, que entregáramos el papel azul que nos habían dado en la entrada y que pagáramos 94,5 shekels (17 euros) de tasas de salida del país. No veas esto de pasar fronteras, ¡te hacen pagar por todo! Con el tíquet que acreditaba que habíamos pagado las tasas nos fuimos a que nos pusieran el sello de salida y nos dispusimos a entrar a Jordania. La frontera de Jordania se parece más a la de Egipto, pero se ve que Jordania no es un país tan pobre; no es rico como Israel, pero no tan pobre como Egipto.

En la frontera de Jordania cambiamos moneda y nos dispusimos a entrar al país. Allí un oficial con ganas de hablar nos atendió y, al ver por el pasaporte que éramos de España, nos preguntó: «¿Barça?» y va y resulta que era del Barça. Después de la típica conversación futbolera (a los árabes les encanta el fútbol y creo que fueron a encontrarse con los únicos a los que el fútbol les importa un carajo) nos dijo que pasáramos a otra ventanilla. Allí el oficial nos preguntó que si éramos del Barça, le dijimos que sí y nos respondió que si éramos del Barça no nos dejaba entrar en el país (va y resulta que era del Madrid). Pues nada, nosotros le dijimos que no se preocupara, que si teníamos que ser del Madrid pues lo éramos.

Por fin, después de una hora cruzando fronteras llegamos a Jordania. En la salida de la frontera había varios taxis esperando. Fuimos a preguntarle a uno y nos dijo que 60 dinares. Todos estaban de acuerdo y no había manera de negociar, así que esperamos a ver si salía alguien más para compartirlo, pero al no ver nadie aceptamos y pagamos. De hecho la frontera está en medio de la nada y no hay otra manera de salir de allí.

De Aqaba a Petra hay unas dos horas. Como he comentado, Jordania es un país más rico que Egipto y se nota por los coches, entre otras cosas. Antes de llegar a Wadi Musa (pueblo anexo a Petra), nuestro taxista paró y pudimos ver las montañas que rodean la zona de las ruinas desde lo lejos. Al llegar al pueblo nos preguntó si queríamos ir al hotel a dejar las mochilas, pero como no queríamos perder más tiempo, le dijimos que nos llevara directamente a Petra. ¡MENUDO ERROR! Con lo que se tiene que andar en Petra, ir con mochilas lo hace aún más pesado.

A diferencia de Egipto, en Petra está todo muy bien organizado. Primero hay que ir al centro de visitantes donde se compran las entradas (1 día: 21 dinares; 2 días: 26 dinares; 3 días: 31 dinares) y también se puede contratar un servicio de transporte (caballo o carrito tirado por un burro). Del centro de visitantes a la entrada del Siq hay 800 metros y para hacer este trayecto se puede contratar un caballo que cuesta 7 dinares si lo contratas en el centro de visitantes y quizás menos si regateas con los guías. Otra opción es ir en carro tirado por burros que te lleva del centro de visitante al tesoro (2 Km) y cuesta 20 dinares. Como acabábamos de llegar, nosotros decidimos ir andando porque era cuesta abajo.

Al llegar al Siq, el paso estrecho que conduce a la ciudad de Petra, uno no puede hacer más que maravillarse de la naturaleza. El Siq no es un cañón, sino que se fue formando a través de diversos movimientos sísmicos. Vas caminando por su serpenteante camino como si estuvieras rodeado de los rascacielos de New York, todo el rato mirando hacia arriba durante más de un kilómetro hasta que al fin… llegas al Tesoro.

Petra se hizo famosa por aparecer en la película Indiana Jones y la última cruzada. En el film, en el interior del Tesoro había un centenario cruzado que custodiaba el Santo Grial. Hay muchas referencias a Indiana Jones en Petra y Wadi Musa. El Tesoro se llama así porque hace siglos se extendió un rumor que decía que los egipcios, al perseguir a Moisés, pararon allí y en ese lugar guardaron sus riquezas (yo alucino con los rumores). De hecho, la fachada helenística del Tesoro contiene la talla de una urna que está toda agujereada por balas, ya que más de uno intentó abrir la urna a base de balazos, porque creían que era allí donde estaba guardado «el tesoro». Obviamente, dentro de esta tumba de un antiguo rey nabateano no hay nada. Sólo un par de espacios enormes, perfectamente cúbicos y vacíos excavados con gran precisión en la roca. El «tesoro» es sin lugar a dudas de tipo arquitectónico, una muestra de la artesanía del pueblo nabateo que quita el hipo a todos los visitantes.

Delante del Tesoro nos sentamos a conteplar la piedra rosa tallada en la pared y a comernos el kebab que habíamos comprado en el pueblo antes de entrar. Después del Tesoro seguimos por el camino y vimos que a derecha y izquierda habian tumbas excavadas en la roca con gran paciencia y exactitud geométrica. Bajamos andando hasta llegar al teatro romano (también excavado en la roca). A partir del Tesoro hay dos medios de transporte más: el camello que va del Tesoro al teatro romano y el burro que te sube desde el teatro romano hasta el Monasterio, el lugar alto del sacrificio y las tumbas reales. Para subir a estos lugares hay que andar mucho y subir muchos peldaños tallados en la roca de forma irregular.

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