América

Segundo viaje a New York: Harlem, Puente de Brooklyn, Chinatown y Times Square

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Abrí los ojos. Estaba muy oscuro y yo estaba muy despierta. Miré la hora en el móvil lo más sigilosamente que pude para no despertar a Gemma.

-¿Qué hora es?
-Son las cuatro.
-¡Qué dices!
-Bueno, para ser exactos son las tres y cincuenta.

Después de estar una hora dando vueltas en la cama, me volví a dormir un rato más. ¡Caca de jet-lag! Debería haber dormido en el avión y así seguro que hubiera aguantado más el día anterior.

Y típico desayuno. Como podéis ver de régimen.

Finalmente, a las ocho y media salimos y nos fuimos a desayunar al diner que hay cerca de casa de Orestes y que es el típico que sale en las películas. Nos pedimos el desayuno tradicional: huevos al gusto (en mi caso revueltos), bacon y home fries (patatas a lo pobre). El personal del diner era muy atento y alegre.

Al final tuvimos que hacer mucha cola y pasamos mucho frío.

Era domingo, así que habíamos planeado pasar el día en Harlem asistiendo a una misa gospel. Todo el mundo, incluida la Lonely Planet, recomienda el servicio de la Abyssinian Baptist Church, que los domingos a las 11 de la mañana abre sus puertas a los turistas. Todo el mundo me dijo que era una de las mejores, pero claro está, también de las más concurridas. Aunque la iglesia está en la calle 138, los turistas tienen que hacer cola en la esquina superior de la 138 con Adam Clayton Powell Jr. Blvd. y una vez han entrado todos los feligreses, dejan entrar a los visitantes para ocupar los asientos disponibles. El problema es que para asegurarte asiento en la misa del domingo es necesario como mínimo ir una hora antes, pero con el frío que hacía no quisimos llegar muy pronto, y al final llegamos a las 10.50 y la cola ya daba la vuelta a la calle.

Paseando por Malcom X Boulevard en Harlem.

Finalmente estuvimos haciendo cola una hora a la sombra y a una temperatura de -8 ºC. Aguantamos estoicamente (con un café «aguachirri» calentito en la mano), pero desgraciadamente nos quedamos fuera. Unos responsables de la iglesia salieron a pedir disculpas porque no cabía nadie más. Que dentro había 500 personas y que no cabía nadie más y que lo sentían mucho. Mucha gente se fue enfadada, pero a los que se quedaron a escuchar toda la explicación del señor, se nos dijo que éramos bienvenidos a la misa del miércoles a las 18.30 h.

Great African Americans

Cómo nos quedamos fuera, aprovechamos para pasear por Harlem. Que todo el mundo se olvide de las películas de los setenta y los ochenta, porque Nueva York ya no es lo que era. Harlem es un barrio donde mayoritariamente vive población afroamericana. A pesar de la imagen que daban las películas de antaño, nos encontramos un barrio limpio y con gente muy arreglada que iba a misa o paseaba con la familia. Fuimos paseando por Malcolm X Blvd. hasta llegar a la calle 125. Subimos por la calle, que estaba llena de tiendas de ropa, hasta que llegamos al mítico Apollo Theater, teatro en el que durante sus noches amateurs se descubrieron grandes figuras de la música como: Ella Fitzgerald, Billie Holiday, James Brown, Michael Jackson y los Jackson 5 entre otros. Después de recorrer la calle 125 volvimos andando hasta Malcolm X Blvd. para ir a comer a otro sitio que nos había recomendado mucha gente (Lonely Planet incluida). El trozo entre la calle 125 y la 116 de Malcolm X Blvd. es muy bonito porque es la zona «histórica» de Harlem.

El Amy Ruth's restaurant desde el Jumbo Hamburger

El Amy Ruth's restaurant es famoso por sus gofres con pollo frito (sí, en serio, pollo frito con gofres dulces), pero claro está, cuando llegamos a la una, había tal cola para comer que al final decidimos entrar en una hamburguesería cutre y típica de estas que a mí me gustan tanto. Las hamburguesas del Jumbo Burger no estaban mal, pero tampoco eran espectaculares. Allí sentadas y reponiéndonos del frío planeamos nuestro siguiente paso. Aunque hacía mucho frío, estando al sol y caminando se podía soportar, así que decidimos coger el metro hasta la otra punta de Manhattan para ir a cruzar el puente de Brooklyn. Nosotras decidimos cruzarlo de Brooklyn a Manhattan ya que las vistas son más impresionantes. Para ello hay que ir hasta la parada de metro High St. (línea A y C, azul), así que fuimos andando las cinco manzanas que había entre el restaurante y la parada de metro 116 St. de la línea A y C, para no tener que hacer transbordos.

Y nosotras pensando: ¿Dónde leches estará el puente? ¡Y lo teníamos encima!

Una de las cosas que más me desorientan de Nueva York es que no sabes si subes o si bajas, si vas cara mar o cara montaña, y con la confusión iba caminando mientras miraba el plano para ver si íbamos por el buen camino, cuando mi bota se topó con algo. Y de una manera surrealista (me caigo, no me caigo, me repongo y que me la doy) acabé impactando contra el asfalto de las calles de NY.

Tirada en medio de la calle se me acercaron corriendo tres señores para ver si estaba bien:

-I'm fine, it's just I can't do two things at a time.
-You should watch your step in New York City, dear.

Yo tengo defectos, como todo el mundo. Pero uno de los peores es que cuando veo que alguien se da un porrazo, no puedo evitar reírme. Pero cuando el mamporro se lo da servidora, la carcajada está garantizada. Y mientras me partía de risa yo sola, acabamos de subir las tres manzanas que quedaban hasta la estación de metro.

Y nosotras pensando: ¿Dónde leches estará el puente? ¡Y lo teníamos encima!

-¡Jo, tía! Es que te has caído en cámara lenta. Cuando pensaba que caías, te reponías y al final no me ha dado tiempo a reaccionar cuando finalmente te has caído -se lamentaba Gemma.

Video: Puente de Brooklyn y Mercadillos. DPX NY #7. Viaje a Nueva York (Febrero 2020).

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