América

Escapada a Valladolid, Ek'Balam y el cenote Dzinup desde Tulum

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Tampoco es que nos diéramos un gran madrugón ese día, pero a las ocho de la mañana ya estábamos en la zona de la playa esperando que algún taxi o el colectivo (que, por cierto, sólo hay dos al día que conecten Tulum con la zona de la playa) pasara por allí. Como era de esperar, a los cinco minutos pasó un taxi que nos llevó a la estación de autobuses por los 50 pesos estipulados.

Hay siete autobuses de primera que conectan diariamente Tulum con Valladolid en sólo una hora y cuarenta minutos y diversos más de segunda. A las nueve y diez salía el próximo, pero antes decidimos volver a Charlie's para desayunar un poquillo.

En el autobús nos pusieron Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Fue muy divertido verla doblada al mexicano, sobre todo al oír «Jonesy» traducido como «Jonsito». El trayecto se hizo bastante corto y una hora y media más tarde empezamos a entrar a Valladolid. La verdad es que al principio me desanimé un poco, porque los edificios de las afueras de la ciudad eran exactamente igual que los de Tulum o cualquier ciudad mexicana y empecé a pensar que al igual la escapada nos había servido de poco, pero todo cambió en cuanto llegamos al centro.

La estación de autobuses de Valladolid está a un par de cuadras de la plaza central. Lo que más destaca son los colores vivos de los edificios de la zona histórica que, con el contraste del cielo azul y radiante resaltaban aún más. Hacía sol y mucho calor, pero no me importaba, porque estábamos de nuevo en el Yucatán.

Cerca de Valladolid hay diversos lugares de interés para visitar y, atendiendo a los gustos de todos, lo primero que hicimos fue ir a visitar las ruinas de Ek'Balam. Este yacimiento está situado a unos treinta minutos de Valladolid y para no perder mucho tiempo negociamos con un taxista que había parado en la plaza de la catedral. Al principio nos pedía 300 pesos por llevarnos, esperarnos una hora y traernos de vuelta, pero al final, tras negociar con él nos llevó por 250 pesos.

Las ruinas de Ek'Balam 'Jaguar Negro' son las últimas que se descubrieron en el Yucatán y todavía se están excavando algunas partes. En la entrada varios hombres te hacen una pequeña explicación de lo que se puede ver en el yacimiento para intentar que hagas la visita guiada con uno de ellos. Nos explicaron que los arqueólogos les habían enseñado para poder hacer las visitas y así sacarse algo de sustento.

Al entrar en el yacimiento, lo que más llama la atención es la Acrópolis, un edificio piramidal situado al final del recinto y de una altura considerable. A media altura, y protegido por una palapa, está «el Trono», que tiene forma de mandíbula de jaguar y que, según se piensa, es la puerta de entrada a la tumba del rey Ukit-Kan-Lek-Tok. En lo alto de la pirámide se pueden contemplar unas vistas espectaculares, con jungla por todos lados.

En lo alto de todo del palacio principal conocimos a Barbara, una chica de Estados Unidos que había estado un año viviendo en Madrid y compartiendo piso con una catalana. Estaba por México haciendo un viaje por la zona ella sola con un coche de alquiler. Estuvimos conversando con ella y nos dijo que se iba hacia Progreso y que si queríamos acompañarla, pero declinamos la invitación porque teníamos otros planes para ese día (y la habitación de Tulum ya pagada). En las ruinas de Ek'Balam también puede verse una pequeña cancha del juego de pelota y dos templos idénticos conocidos como «las gemelas».

Al salir de las ruinas fuimos a comprar agua fresca en un pequeño puesto que había allí y vimos a un chico con una boa constrictor de dos metros de largo ofreciéndola para hacerse fotos con ella a quien le diera unos pesos. Las serpientes no me dan miedo, pero tampoco me apetecía ponerme el bicho encima. Estuvimos hablando con él y nos dijo que la boa se llamaba (atención al nombre) «pitito» y que todavía era muy jovencilla. ¡Je, je! La verdad es que me hizo mucha gracia el nombre.

Subimos al taxi y en media hora nos volvió a dejar en la Plaza Mayor de Valladolid. Como era la una del mediodía y hacía muchísimo calor, buscamos el colectivo que llevaba al cenote de Dzinup, que está a unos diez minutos del centro. El problema fue que la parada del colectivo que iba allí la habían cambiado hacía poco y nadie sabía decirnos exactamente dónde era. Al final, después de ir arriba y abajo durante un rato bajo el sol abrasador, vimos que paraba delante de la estación de autobuses. El colectivo nos costó 20 pesos (1,20€) por persona y no pasa muy a menudo.

Realmente, el cenote no se llama Dzinup. Dzinup es el nombre del pueblo donde se hayan dos cenotes el X' keken y el Samulá. Nosotros fuimos al X'keken, que es un cenote cavernoso en el que te bañas entre estalactitas. Las instalaciones son menos completas que el de Ik'kil pero aun así tiene unos vestuarios en los uno puede cambiarse y un baño (sin duchas). La entrada, excavada en la roca, es un poco rudimentaria y para entrar hay que ir con cuidado porque la boca pasa de medir dos metros a un metro y veinte, con lo que hay que ir con cuidado de no resbalarse con la roca mojada y no darse de bruces con el desnivel de la entrada.

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