Asia

Excursión a los templos de Tanah Lot y Luhur Ulu Watu

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Ese era nuestro último día en Bali. De hecho, esa tarde salía nuestro vuelo con destino a Yakarta, que casi pondría punto final a nuestro viaje. Aprovechando que teníamos que ir al sur, volvimos a contratar los servicios del conductor que nos había llevado anteriormente por la isla, para visitar un par de enclaves antes de ir al aeropuerto y, a la hora acordada, nos estaba esperando en la puerta del hotel.


Nuestro primer destino fue el Pura Tanah Lot, uno de los templos más venerados de Bali. Para llegar allí, primero tuvimos que cruzar Kuta. Kuta tiene muy mala fama porque es donde todos los turistas australianos y apasionados del surf han puesto su base. Para que os hagáis una idea, vendría a ser el Salou o el Lloret de los australianos. De hecho, cuando te acercas a la ciudad ves como cambia completamente el paisaje, y de campos de arroz pasas a ver grandes tiendas de primeras marcas de surf, además de que las motos directamente llevan un gancho en el lateral para poder transportar la tabla de surf por la isla.


Cuando finalmente conseguimos atravesar la ciudad, llegamos al Pura Tanah Lot. En realidad, tuvimos suerte y solo tardamos en llegar una hora y cuarto desde Ubud, pero según la hora del día se puede tardar mucho en cruzar Kuta.


Cuando llegas al aparcamiento del templo, un montón de tiendas de souvenires te dan la bienvenida. Nos pusimos en marcha para ir en dirección al templo y vimos un cartel que indicaba que había que ir por un camino que se adentraba por una callejuela de tiendas que, al finalizar el recorrido… ¡iba a parar adonde habías empezado! Los muy malvados lo han puesto porque, si no, nadie pasaría por aquella calle paralela repleta de paradas y tiendecillas.

¿Veis el templo allí arriba?

Cuando finalmente llegas al final del recorrido comercial, hay que bajar unas escaleras y, a lo lejos, dentro del mar, está el santuario. De hecho, en el templo no se puede entrar, pero en la roca hay una especie de pequeño santuario y ese sí que se puede visitar. Lo malo es que para cruzar hay que ir con cuidado de no mojarse o dejarse arrastrar por las olas y para eso hay un par de empleados del templo en la orilla opuesta para ayudar a la gente a cruzar.

Venga que os hago un zoom.

Lo más bonito del templo es el hecho de que está rodeado de agua. El atardecer es la hora estrella para visitarlo y, por tanto, la hora en que está más concurrido. En el acantilado que hay enfrente del templo hay unos restaurantes con terraza y vistas donde sentarse a tomar algo y poder ver el templo desde lo alto. Pero si no queréis tomaros nada, también se puede subir sin pagar, ya que hay zonas que no son de ningún local.

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