Asia

Excursión a las grutas de Yungang y el Templo colgante

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Prosigue nuestro viaje de 15 días por China, y como el día anterior perdimos casi toda la jornada buscando el hotel, ese día tocó apretar el itinerario para poder ver las dos maravillas cercanas a Datong: las cuevas de Yungang y el templo colgante.

Fue una lata haber perdido tiempo buscando el hostel el día anterior. Queríamos habernos dedicado a visitar las cuevas de Yungang, que están a las afueras de Datong y al día siguiente dedicarlo por completo a visitar el templo colgante que está bastante lejos. Estábamos un poco resignados porque pensábamos que íbamos a tener que prescindir de una de las dos visitas por falta de tiempo. Aun así, fuimos a la estación de tren para comprar los billetes para ir a Pingyao al día siguiente.

Entrada de la agencia CITS en Datong

Poco antes de llegar a la estación, Xavi consultó la guía y vio que cerca había una agencia que organizaba excursiones por la zona, así que decidimos ir a probar suerte. Según la guía, para acceder a la agencia se tenían que ir siguiendo los carteles que indicaban: «CITS». Y siguiendo los carteles como Alicia siguiendo al conejo llegamos a una diminuta agencia situada al final de un callejón sin salida.

Al llegar allí nos encontramos con un grupo de 15 turistas extranjeros esperando pacientemente a que llegara la hora para salir. Eran las 8.45 am y la excursión empezaba a las 9. Por 420 yuanes se visitaban las grutas de Yungang y el templo colgante con entradas y comida incluidas; o 100 yuanes solamente con transporte y guía en inglés. Parecía que ese día estábamos de suerte.

Cuevas de Yungang en Datong

Las grutas de Yungang están a las afueras de Datong y se puede llegar a ellas con el autobús de línea número 3 que sale en frente de la estación de tren. Las grutas empezaron a esculpirse en el año 460 y durante los sesenta años que duró su construcción se crearon más de doscientas cincuenta y dos cuevas distribuidas a lo largo de un kilómetro de este a oeste. En la actualidad solo se pueden visitar 45, pero son una de las grandes maravillas de China ya que las grutas albergan preciosas esculturas de Buda de infinidad de tamaños esculpidas en la roca, la más grade de 17 metros de altura.

Interior de una de las cuevas

A nuestro parecer, las grutas más impresionantes son la 4 y la 6, así que es mejor dejarlas para el final. Fue las primeras que nos enseñó la guía y el resto de la visita decayó un poco.

En China nos sorprendieron mucho las contradicciones constantes que encontramos. Por ejemplo, en marzo de 2012 las entradas de muchos de los monumentos más importantes de China experimentaron una subida espectacular. La entrada a las grutas, que antes valía 60 yuanes, pasó a valer 150 yuanes (18€) para todos los visitantes (excepto estudiantes, que tienen descuento). Le preguntamos a Joy, nuestra guía ese día, el porqué de ese aumento y nos dijo que el gobierno estaba invirtiendo mucho dinero en recuperar y mejorar los lugares de interés cultural. Por ejemplo, en las grutas de Yungang han construido una gran entrada con un lobby nuevo muy bonito y un templo budista grandilocuente donde antiguamente había una pequeña población, que obviamente destruyeron para construir esas ostentosas instalaciones. Es raro. No hay que olvidar que China es un país comunista, aunque no lo parezca, y que uno de los pilares del comunismo es el acceso a la cultura para todo el mundo. Y sin embargo, en China aún hay mucha gente que no se puede permitir gastarse 150 yuanes para entrar a un monumento. Esto fue algo que nos pareció bastante contradictorio.

Tras la visita a las cuevas, volvimos al autobús para ir al templo colgante, pero antes nos paramos casi en medio de la nada para comer en un local. Como en la excursión a Yaxchilán en México o al cañón del Colca en Perú, pararon en un local en el que tienen cerrado un acuerdo por el que el comes por mucho más dinero que en un sitio normal. Y como solo hay 30 minutos para comer, no hay tiempo de buscar una alternativa. El menú costaba 40 yuanes, pero todos los españoles del grupo prefirieron salir a buscar otro sitio. A veces somos muy cutres, y me incluyo, porque yo también salí a buscar otro lugar solo por ahorrarme lo que al cambio solo eran un par de euros. Al final encontramos un restaurante de barrio en el que el menú, obviamente, solo estaba en chino y no sabíamos bien que había en la carta.

Súperbol de tallarines chinos

Tras un buen rato intentando comunicarnos con el propietario del restaurante con la app Me no speak del iPad conseguimos que nos sirvieran un bol del tamaño de una piscina de sopa de tallarines por 12 yuanes. El resto del grupo prefirió beberse una cerveza y comprar algo para picar en un supermercado cercano.

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